ANDANZAS DE UN CABALLERO DEL SIGLO XXI
sábado, noviembre 29, 2003
Un mar de dudas.
Una pequeña barca se agarra a la nada entre gigantescas olas que la zarandean violentamente intentando engullirla entre sus fauces de espuma blanca. Ni un respiro para el pescador, su alrededor se mueve salvajemente y se ríe en su cara de piel reseca, a ola partida.
Entre remar y achicar el agua, los minutos, las horas, el tiempo se difumina entre gotas saladas de sudor y lágrimas. Solo la luna le mira, como si nada ocurriera, con su sonrisa burlona le guiña el ojo, y contempla la lucha desigual entre el hombre y la tormenta.
Luna, estrellas, nubes, todos saben que las tormentas son pasajeras, que pronto la mar se convertirá en un suave lecho de sábanas con olor a lavanda y de pequeñas ondulaciones, como en un balanceo maternal de sueños. El pescador rendido, cerrará los ojos y pensará que su cabeza reposa en el regazo de su amada, piel con piel, mientras ella le mira, le cuida, y le susurra que no se preocupe, que todo ya ha pasado, y ella, así sentada, teniendo a su hombre entre sus brazos, le dará un beso de...
... buenas noches.
jueves, noviembre 27, 2003
Estoy observando una lágrima que trabajosamente ha descendido por mi mejilla hasta caer sobre la mesa. Es curiosa y dulce, mimosa y tierna, ha sido una parte de mí, y ahora está quieta, serena, contemplándome. Sin palabras me dice que en su esencia está mi desdicha, que ella contiene toda la rabia y dolor que mi cuerpo produce, que deje de lamentarme, y que sonría, que vuelva a tener sueños y esperanza ... al menos hasta que se deslice la siguiente.
miércoles, noviembre 26, 2003
En las normas de comportamiento de los caballeros, nunca hablan de la cobardía, pero no nos engañemos,
soy un cobarde.
No le temo a la oscuridad, ni a tener que luchar contra dragones de mil cabezas, ni con maleantes de poca monta, no temo el dolor, ni las heridas profundas. No temo la muerte, el hambre, ni las tormentas de truenos y rayos, no temo pisar caca de perro, ni pillarme el bello púbico con la cremallera.
Pero confieso que mis temores están bien fundados, mi único temor es perderte.
martes, noviembre 25, 2003
Lucifer se ha empeñado a que monte sobre su lomo, y no tengo fuerzas ni ganas para contrariarlo, cedo a su voluntad. -¿a donde me llevas asno?-


