ANDANZAS DE UN CABALLERO DEL SIGLO XXI
lunes, diciembre 29, 2003
Notengotiemponotengotiemponotengotiempo...
... pero me detengo un momento por la imperiosa necesidad de escribir.
Jadeante y exhausto escribo unas líneas, os parecerá un acto cotidiano, incluso que lo hago por obligación, pero que lejos está la verdad. Lo necesito como el aire que respiro, dejar libres mis dedos y que ellos hablen por mi, nunca sé de antemano lo que dirán,
no tengo manos,
ellas me tienen a mí,
y cuentan historias, sueños que me ayudan a dormir.
Hablando de historias, leo a Kapuscinsky en El Emperador:
" Me ocurrió una desgracia personal particularmente dolorosa, pues mi hijo Hailu, en aquellos años angustiosos estudiante de universidad, empezó a pensar. Así como suena, empezó a pensar.... la primera en notarlo fue mi mujer...un día me dijo: -Hailu debe de haber empezado a pensar. Se ha vuelto muy, pero que muy triste-.
miércoles, diciembre 24, 2003
Que conste en acta que odio ir de compras, y sobre todo en estas fechas, pero llegar a casa y reírme con mis amigos, me cura de todas las penas, dolores de pies y de bolsillo.
Y como dijo una gran amiga:
Feliz Navidad
Bo Nadal
Bon Nadal
Zorionak
lunes, diciembre 22, 2003
Intermedio.
sea o no sea cierto, que pueda existir en pleno siglo XXI la censura en un país democrático (y de paso darle la razón a Chinas, una vez más, mal le pese a beë), nunca podrán acallar nuestros susurros hasta convertirlos en gritos.
jueves, diciembre 18, 2003
Una mujer dice: - es una puta mierda -.
El hombre recoge pacientemente los restos desparramados de la conversación. Junta algunos pedazos en un intento de reconstruir pero solo consigue formar palabras inconexas, barre letras y hace un montoncillo en un rincón. Contempla los desechos con resignación, abre el cubo de la basura y vuelca todo el contenido del recogedor en ella y la cierra de una patada.
Ahora hace sol.
Tal vez mañana no lo haga.
miércoles, diciembre 17, 2003
Dibujo una sonrisa en la arena húmeda a orillas del mediterráneo. Una ola se entretiene a borrar todo signo de alegría, pero ella desconoce, que en su lento caminar de retorno me hace cosquillas en la planta de los pies y vuelvo a dibujar más sonrisas.
Sobre la playa, aun visibles los restos de una tormenta que hizo escupir al mar azul toda clase de escombros, troncos, cañas, flores marchitas junto a plásticos ennegrecidos, pelotas deshinchadas sobre arbustos y malezas, una muñeca sin cabeza medio enterrada en una playa,
en una playa del mediterráneo.
Pero vuelvo mi mirar al horizonte, donde se mezclan las esperanzas e ilusiones, y es donde apunto con el canto rodado que tengo en la mano, y lo lanzo con todas mis fuerzas,
un bote,
dos botes,
tres botes,
y se hunde en la mar azul que acaricia una playa,
una playa del mediterráneo.
lunes, diciembre 15, 2003
Me encontraba corriendo entre la niebla, el paisaje, por decirlo de alguna manera, pasaba delante de mis ojos sin percibir absolutamente nada, un gran decorado incoloro rodeaba mi presencia sin permitirme abstraer con las formas sensuales de la montaña. La humedad se calaba entre la ropa, y mis manos se escondían dentro de las mangas de la sudadera. El ritmo lento me permitía saborear ese momento de paz y tranquilidad, y me dejó llevar por los pensamientos. Era extraño, solo podía escuchar mi respiración, mis pasos y gotas de agua caer de los árboles debido a la humedad que me rodeaba.
Lentamente la niebla se fue disipando y a la vuelta pude comprobar como algo teóricamente tan hermoso y con vida había sido pasto del fuego hacía solo unos meses.
Postes negros fueron apareciendo entre la niebla, y todo lo que abarcaban mis ojos era desolación.
Naturaleza muerta.
La nada.
jueves, diciembre 11, 2003
Tomo carrerilla, muevo los brazos, y me elevo veinte centímetros. Desisto, hoy tampoco volaré.
Una fuerza desgarradora me tiene secuestrado a ras de suelo, incluso Lucifer se ríe de mi ritual matutino, pero no desisto, sé que algún día lo conseguiré, y podré ver y comprender mejor el mundo que nos rodea. Siento lástima por las gentes que viven encogidas, escondiendo sus miradas y con los rostros cabizbajos por miedo a perder el equilibrio, tal vez yo sea uno de ellos, pero quiero pensar, que pronto, muy pronto, lo conseguiré.
Dame la mano, lo intentamos juntos?
miércoles, diciembre 10, 2003
El despertar sin haber dormido es comparable a caer por un precipicio y seguir viviendo.
Por eso me levanto, y me acerco a la ventana, intento oler el frío invierno, pero solo lo intuyo por los abrigos de las damas que andan con la compra de la comida, con las bufandas y gorros de los nenes que corren detrás de otros nenes que llevan guantes y cazadoras sintéticas y por el blanco vaho que sale de sus bocas.
Me vuelvo a la mesa, amontono nuevos papeles sobre viejos montones de papeles, eso sí, todos bien alineados sin sobresalir ninguna esquina, y me prometo que mañana, sin falta, me compraré unos guantes y una bufanda para salir y sentir el frío invierno, y tal vez, solo tal vez, me despierte.
martes, diciembre 09, 2003
Me deshago en mis sueños, pierdo toda la consistencia de mis huesos, y me convierto en niebla que abraza todo tu cuerpo. Eres esa montaña que una vez subimos, llena de mariposas en su cima y desde la que se podía contemplar como se movía el mundo bajo nuestros pies.
Pero te tengo que contar un secreto, mira dentro de mi bolsillo, veras a una mariposa, desde ese día vive conmigo para recordarme que incluso las más altas montañas pueden ser escaladas.
viernes, diciembre 05, 2003
A volar......
De peque la profe nos leyó a toda la clase Juan Salvador Gaviota, creo que fue el primer libro que me transportó a los sueños. En todo este tiempo he crecido, poco, pero día tras día, esos sueños sencillos, volar y
romper las barreras, se han ido complicando.
Como ser vivo, mi cuerpo se ha ido modificando, creciendo, así como mis deseos, y no dejará de ser así
hasta que deje de respirar. Tú eres igual, él, ella y los demás, todos,
muchas veces nos decimos lo complicado que es todo. Podemos estar confundidos, no saber lo que queremos, eso no es ser complicado, eso es crecer. Te imaginas una persona plana, sin sueños, sin deseos, programada para no crecer, para no soñar, y con una gran sonrisa de oreja a oreja. Seria un vivir, sin estar vivo, seria un morir,
estando ya muerto.
Releer los hechos, darle la vuelta a los bolsillos, vaciar el bolso sobre la mesa, mirar a tu alrededor, contemplar el cielo, contar las nubes, hacer figuras con las estrellas. Siempre querremos ese algo que no tenemos, lo nuevo nos atrae y lo sabido nos aburre. Es una rueda que nunca para, unas veces, se muerde la cola, otras, busca otros círculos que trazar.
lunes, diciembre 01, 2003
Tanto fuera como dentro, llueve.
Anónimos que andan bajo sus paraguas oscuros dejan a su paso siluetas para que las pueda esculpir en mi retina. Les confiero rostros más humanos, incluso me permito la licencia de dibujarles una tímida sonrisa.
Segundos antes de verlos a través de mi ventana, todos andan serios y preocupados con sus corazones de hojalata, cabizbajos arrastrando los pies como autómatas, pero cuando pasan por mi ventana, con mi delantal, martillo y escarpia esculpo en ellos vida, sus andares indecisos se tornan un caminar decidido, sus corazones vuelven a arder por deseos olvidados, algunos incluso les arranco el paraguas de las manos, para que puedan volver a sentir el agua en sus rostros como cuando eran niños. Y me siento recompensado, cuando antes de girar la esquina, vislumbro en ellos resucitados rostros radiantes y felices.
Es tarde, tengo que irme, cierro la luz y la puerta del despacho, me visto con mi abrigo gris, y camino bajo mi paraguas por las calles. Arrastro mis pies sobre los charcos y cabizbajo deseo que alguien detrás de una ventana vea mi caminar para que esculpa en mi, mis viejos deseos.


