ANDANZAS DE UN CABALLERO DEL SIGLO XXI
miércoles, febrero 25, 2004
 



Un beso
una flor
un deseo

los amantes,

bajo un manto de penumbra
y silencio, apagan el incendio
de sus pasiones y sellan
su amor con un beso

uno frente al otro, miradas que se entrecruzan,
se contemplan y sin mediar palabra,
él le entrega su corazón, y entre sus manos
se convierte en flor.

Las manos entrelazadas,
andando un camino común sin miedo al error,
sin miedo al tiempo, hasta que el futuro
se convierta en algo más que un deseo.




martes, febrero 24, 2004
 



Unos ojos perdidos cruzaron la calle,
rodando perdidamente en el silencio.
Mil estrellas se proyectaban en su pupila,
una pupila oscura, negra, y a la vez vacía.

Una mano danzaba en el aire
una mala, triste canción.
Dedos inmóviles la acompañaban
sin comentarios, sin ritmo, sin vida.

Un suspiro salió de la boca
aliento de antaños recuerdos.
Labios entrecerrados, demacrados
con un pasado y sin futuro.

Un pensamiento envolvía la sombra,
días, donde el sol iluminaba unos ojos,
meses, en que unos dedos acariciaban un rostro,
años, donde unos labios dibujaban una sonrisa.

Un triste hombre, perdido en su soledad,
un antes, amó y fue amado,
un ahora, vaga sombra sin amor, sin retorno,
un después, un ataúd sin lágrimas, sin flores.




viernes, febrero 20, 2004
 



Microcuento sobre un lobo estepario

La claridad de mi nueva vida inunda el vacío de la habitación. Echado en la cama sin sábanas, los minutos pasan con la mirada clavada en el techo. De vez en cuando me vuelvo para ver la hora en el despertador que hay sobre la mesilla, su tictac incesante me desespera pero al mismo tiempo me hace compañía. Son muchos años de sueños y pesadillas compartidas, lo que más me gusta es su alarma, como una especie de chillido histérico que me recuerda a algo, a alguien. Al otro lado de la cama, la pared desnuda rodea una pequeña ventana que tan solo muestra a escasos metros otra pared de ladrillos del edificio de enfrente. Muy bien puestos, la verdad sea dicha, pero esos trece ladrillos rojizos que veo desde mi cama no me ayudan a conciliar el sueño. El resto, desnudo, una habitación con solo una cama y una mesilla. Ni maleta, ni lavabo, ni puertas. Sí, ni puertas.

Os preguntareis como he entrado yo aquí o como saldré.

Una gran sonrisa se dibuja en mi rostro imaginando mi nueva vida, solo yo, y el despertador. Me siento bien, libre en mi encierro, ahora todo depende de mí, de las puertas que quiera abrir, de lo que deje entrar. Pero ahora no será. Hoy quiero seguir mirando el techo, los ladrillos y mecer mis sueños con el tictac. Tal vez mañana, o el próximo o quien sabe si alguna vez.




jueves, febrero 19, 2004
 



A veces veo claro mi destino como el agua clara donde se revuelca el gorrino. Pero otras no veo más que enmarañados caminos, que dificultan el sosiego de mi alma. Plantado en la intersección, con el pelo revuelto por la tramontana de los Pirineos, contemplo el horizonte donde se funden cada uno de ellos, y todos tientan mi buen hacer.

Y me quedo inmóvil. Maldiciendo al hombre. O tal vez no tiene la culpa el hombre,
sino yo.




miércoles, febrero 18, 2004
 



Una fría brisa se abre paso y abre las puertas al otoño, las pequeñas flores se marchitan y sus colores se apagan. En su lugar solitarias hojas amarillas deambulan por la desnuda calle. Él esta de pie, en medio de la gran acera, inmóvil, abrazado a su sueño, y con la bufanda envolviendo su cuello. Con los ojos vidriados y pegada su mirada en lo más hondo de su ser, su aliento se levanta y desvanece. Y así se quedó durante mucho tiempo. Solo, viendo como la vida pasaba de largo. Solo, imaginando lo que pudo ser y no fue. Su cara pálida reflejaba su corazón, blanco como los copos de nieve que empezaban a caer.
Solo, esperando la primavera.



martes, febrero 17, 2004
 



“what the world needs now is love…”dice la canción
mientras veo pasar gente anónima con bolsas de la compra
sin prisas,
bicicletas paseando adolescentes,
padres empujando triciclos con piruletas sostenidas por preciosos niños. Detrás de la ventana, un servidor y Stacey Kent cantando, desgranando notas. Lucifer sigue masticando en algún rincón. El sol calienta, el frío no llega. Y yo sigo de pié, sosteniendo en una mano palabras, en la otra silencios.



lunes, febrero 16, 2004
 



Lo que son las cosas, en el ocaso de la noche te dormiste entre mis brazos, estábamos los tres.

Te amé con la mirada, me zambullí entre tu pelo, y besé tu frente.

Una luz tenue entraba del pasillo, y me entretuve hablando con el tercer invitado.

Le pregunté si te quería, y asintió con la cabeza.
Le pregunté si te había visto llorar, y asintió con la cabeza.
Le pregunté si protegía tus sueños, y asintió con la cabeza.

Antes de marchar y penetrar en la fría noche, dejé al osito de felpa, mi sincero interlocutor, entre el hueco que mi cuerpo amoldó bajo las sábanas y el vacío que dejó mi ausencia entre tus brazos.




jueves, febrero 12, 2004
 



Quería venir hoy para abrazarte, pero no me encuentro.
Quería verte mañana, pero mi carne viva no contiene el hombre que fui.

Mi compañía, hoy enemiga de buenas conversaciones, no sabría evitar silencios incómodos y desterrarías para siempre tu cuerpo de mi mirada.

Ante mi más gran pesar, cedo el paso al tiempo para no enojarte pues veo reflejado en tus palabras que las mías hieren tu calma.
O tal vez no son las palabras, sino el mismo dios Cronos, hijo del cielo y la tierra, que juega con las manecillas del reloj y acentúa la amargura.



miércoles, febrero 11, 2004
 
-Le veo relajado, pero está usted moviendo la pierna impaciente. ¿Tiene que tomar una decisión importante?

–Sí.

–¿Duda?

–Sí.

–A menudo las personas nos enfrentamos a dilemas trascendentales. ¿Me divorcio o no? ¿Me casó o no? ¿Cambio de trabajo o no?

–Hagas lo que hagas... ¡la pifias!

–Cuando tenga dudas es que está claro. La duda es la respuesta. Si está dudando, es que no tiene madura la decisión: no mueva ficha.

martes, febrero 10, 2004
 



En la tierra de los desilusionados, habita un ser que nadie ve pero algunos oyen en aullidos.

Al caer la noche las estrellas se posan en tu ombligo y un mochuelo de ojos grandes vela tu sueño entre las olas de amarillo centeno que dibujan tu cuerpo celeste,
desnudo.
Este ser sabe, este ser conoce el agujero negro, punto final posible en la vida de una estrella, que esconde tu cuerpo y en silencio ahoga mis aullidos.



lunes, febrero 09, 2004
 



Estoy cansado y debilitado por el esfuerzo
Creo que me voy a desmayar, sí, eso haré, me desmayaré.
Pondré almohadones a todo mi alrededor y caeré sin querer, como si fuera una hoja mecida por el frío invierno y el viento me barriera hasta dejarme posado en mullidos cojines rellenados por recortes de la sección Internacional de periódicos varios.
Pero, ¿cómo se puede uno provocar el desmayo? Ay dios mío, llevo tanto tiempo a la deriva que mis pensamientos me ahogan.

Doctor, doctor, recéteme una lavativa y acabemos de una vez con esta congestión cerebral.
Mujer, mujer, abráceme como si hoy fuera esa primera vez y acabemos con este mal.

Y el doctor con su blanca bata, se remangó, se puso unos guantes de látex y con una gran jeringa en mano ... cerré los ojos.

Y la mujer con su blanca blusa desabrochada, a tientas la intento imaginar cuando ella no está.



viernes, febrero 06, 2004
 



Microcuento

Al descolgar el auricular, oí como preámbulo un suspiro.
- ¿Quién es?,- pregunté.
- Soy yo.
Y colgué. Tenia razón, era él. A los pocos segundos volvió a sonar.
- ¿Quién es?,- pregunté.
- Sabes perfectamente quién soy.
Y colgué. Tenia razón, lo sabia.

Mientras acababa de planchar las últimas camisas, y recordando el dicho que dos personas no se pelean si una no quiere, no volví a coger el teléfono pero al poco rato llamaron a la puerta.
- Hola, que desea.
- Le acabo de llamar y me ha colgado, podría ser usted mas educado.
- No entiendo el porqué tendría que serlo, sé quién es y sé para qué ha venido.- respondí
- Entonces haga el favor de acompañarme.- dijo él.

Siempre pensé que seria distinto. Uno no espera que le llamen, ni que lo vengan a buscar. Pensaba que encerrado en casa podría evitar los peligros, los accidentes. Pero estaba equivocado. La muerte ha dejado de ser imprevisible. Hoy era el día que tenía que morir, estaba marcado en el calendario desde que nací, pero soy humano, y tenía la esperanza que ellos también lo fueran, y hubieran cometido un error.



jueves, febrero 05, 2004
 
Cambiar de una choza a un piso en el centro, supongo que intimida. Tengo que resituar mis coordenadas, por todas partes hay cajas y tropiezo a cada paso.

- ¿Alguien ha visto donde puse mis calzones largos?

Encenderé la calefacción y en poco tiempo espero que se vaya templando el ambiente.

Como decía ayer:
Me sobran motivos, me faltan palabras.

La soledad ha parido nuestro carácter. Nadie te enseña a vivir, pero lo aprendes a medida que tropiezas y sobre la base de esta experiencia sobrevives.

Experimentemos pues.

martes, febrero 03, 2004
 
uno, dos, uno, más...
lunes, febrero 02, 2004
 
eñe

eñe, hacía, cosía, comía...

seguimos arreglando tuberías, oiga... en seguida acabamos.
 
ejem

... soy el fontanero, estoy arreglando unas tuberí­as, disculpen este fregao...

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