ANDANZAS DE UN CABALLERO DEL SIGLO XXI
viernes, abril 30, 2004
§ Un Hombre oficinista – parte II
El trabajo no le llenaba, su vida era una monotonía constante e invariable, sin incentivos ni alicientes, se pasaba el día lamentando lo que podría haber sido y en lo que se había convertido. Deseaba lo que no tenia y suspiraba por desidia. Sus sueños eran amarillentos, señal inequívoca que llevaban mucho tiempo encerrados en algún cajón de la cómoda.
--[ bueno, al grano, que me enrollo y no dispongo de todo el día para contaros mil detalles sobre las penurias de este pobre hombre, y como a bien tengo por suponer que vuestro tiempo también vale su peso en oro, concluyamos de una puta vez esta historia. Perdón por la interrupción, pero tenía que dejar las cosas claras para evitar confusiones o malentendidos. Prosigamos. ]--
Su rostro se asemejaba a un campo de batalla plagado de trincheras. La docena de tiritas no conseguían tapar los surcos ensangrentados de su piel debido al mal afeitado. Enfadado consigo mismo, con el resto ya lo estaba incluso antes de levantarse, se sentó en la punta de la cama y se miró con detalle las palmas de la mano, parecían las de una princesa, lo más rudo que sostenían en todo el día estaba entre sus piernas, por lo demás, papeles y más papeles.
....continuará
jueves, abril 29, 2004
§ Un Hombre I
Era se una vez un hombre que cada mañana cuando se levantaba de la cama y se miraba al espejo, le venían ganas de enterrarse de nuevo bajo las sábanas a esperar otro nuevo día. Aunque este deseo cada día iba en aumento, de momento siempre había conseguido arrastrar sus pies hasta la gris oficina, aunque podríamos afirmar que no le preocupaba en absoluto si esta viciosa costumbre finalizaba algún cercano día, pero hoy mientras se afeitaba y farfullaba frente el espejo –que zurzan a la oficina, que zurzan al jefe, que los zurzan a todos- se le fue la mano con la gillette y se hizo un tajo en el lóbulo de la oreja derecha, pero exclamó –que zurzan a la oreja- y siguió afeitándose sin importarle los goterones rojizos que empezaban a teñir el lavabo, y absorto en su cotidiana indiferencia, sus pensamientos volaron lejos de aquel raquítico piso.
....continuará
miércoles, abril 28, 2004
Curioso,
cuando algo sale de lo normal, como por ejemplo que una persona que tenia que llegar a una hora no llega, o cuando esperas una llamada y no se produce, o incluso un mail y tampoco, miles de ejemplos, pero a lo que iba, situaciones que no consideramos habituales, la mente aprovecha esos vacíos de información para invadirnos con pensamientos negativos. Cuanta más unión hay con esa persona, mayor es el grado de preocupación. Las preguntas se suceden sin pausa y el miedo inunda nuestro sentir.
martes, abril 27, 2004
-Sé hablar balleno-, me dijo con toda naturalidad, y antes de que le pudiera preguntar empezó a hablarme lentamente, abriendo exageradamente la boca y pronunciando con sonidos graves.
Y sí, según me susurró Nemo, era balleno.
lunes, abril 26, 2004
Hay una pequeña princesa que cuando me ve, viene corriendo con los brazos en alto para que le haga piruetas en el aire mientras me dice - ta, ta, dá- y lo repite y repite sin cesar. Sus coletillas vuelan sobre su frente, mientras su pequeño cuerpo danza entre mis manos.
Después de unas cuantas volteretas, hoy su madre le ha ofrecido unas galletas, y ella, pisándose la costura de sus pantaloncillos floreados ha alargado la mano y le ha respondido con un -ta, ta, dá- antes de esconderse detrás de su cocinita con el caminar precipitado y vacilante, y para que nos quedara claro que quería que la encontráramos, ha añadido con su semblante risueño - ta, ta, dá...
viernes, abril 23, 2004
Hoy,
estaba en una librería buscando a Sebald, a Camús (curioso que los dos murieran prematuramente y de accidente automovilístico), cuando una mujer a mi lado dudaba entre tres libros de Zweig (otra curiosidad es que yo los había leído), estaba indecisa, cogía uno, leía la contraportada y lo volvía a dejar por otro, después de repetir ese proceso varias veces, y percibiendo su vacilación, me he asomado por encima de su hombro y le he susurrado:
-Éste te gustará o quedarás bien si es para regalo, porque cuando se empieza no se puede dejar hasta el final-
Y como asustado por mi atrevimiento me he retirado al instante, sin que ella tuviera tiempo a reaccionar y con un muchas gracias saliendo de sus labios aún sorprendidos, como su rostro, he desaparecido entre la multitud.
jueves, abril 22, 2004
Puede pasarse hasta 10 minutos para ponerse el pijama,
otros más para lavarse los dientes.
Para enjuagarse la boca el tiempo cede impertérrito como el agua del grifo que no cesa en escabullirse infinitamente por el desagüe.
Hoy, harto de acumular canas por su tardanza, he ido en su busca, pero lo que he visto me ha superado:
-¿pero qué haces con la cabeza dentro de la taza del vater?-
Sin dar importancia a mi presencia y menos a la pregunta, se ha reincorporado tranquilamente, me ha dedicado una rápida mirada mientras accionaba otra vez la cadena y antes de volver a meter la cabeza en la taza me ha soltado:
-Estoy investigando de donde sale el agua.
(aún recuerdo cuando hice lo mismo)
lunes, abril 19, 2004
Cuando un niño pregunta, el adulto queda inmovilizado unos segundos e intenta penetrar en esos pequeños ojos brillantes ávidos de saber, unos breves instantes en los que se tienen que reordenar ideas preconcebidas, sintaxis y vocabulario inteligible para mentes de primerizo rodaje. Rebuscando en la buhardilla de las ideas, moralejas y símiles para una fácil comprensión de la biología humana y es que no hay pregunta más fascinante y sugestiva que:
- papa, ¿ porque las niñas pueden tener bebes y los hombres no?-
domingo, abril 18, 2004
La luz se descompone cuando los ojos están detrás de un prisma.
Siempre seré yo, o eso intentaré, pero ha llegado el momento de mirar con otros ojos.
jueves, abril 15, 2004
La tormenta limpia el aire.
(siempre he querido poner esta frase, pero no sabia como....y mírala ahora, toda ella, bien hermosa, rellenando todo el espacio)
miércoles, abril 07, 2004
Recojo las sobras de los platos y las vuelco en el cubo de la basura. Está todo sucio, pero ordenado, y me voy en pensamientos lejos de aquí. Aún con sabor a cebolla miro desde lo alto de la acera la oscura noche que me cobija. Las manos en los bolsillos, cabizbajo, la espalda curvada por el frío y lo peor de todo, en zapatillas. Me sorprendo a mi mismo pues no soporto salir a la calle con ellas. Pero estoy fuera y el conductor del camión basura me mira mientras sus compañeros arrastran los cubos rebosantes de desperdicios en la parte trasera. Le aguanto la mirada, él baja la suya hasta llegar a mis pies mientras hace otra calada a su cigarro y decide que no valgo la pena. Otra vez solo, en medio de la oscuridad, la humedad traspasa el pijama a rayas y me encojo de hombros, como si así hiciera menos frío. ¡Pero por dios, si he salido con las zapatillas y en pijama! Bueno, que más da, necesitaba que la noche me arropara como cuando era joven, bajo las estrellas, como cuando besé unos labios por primera vez y fue ese el motivo de que esa noche no cenara, no quería que esa sensación desapareciera jamás.
Pero de eso hace mucho y los deseos cambian, ahora sólo anhelo una cosa, una sola cosa insignificante para ti, pero necesaria para mi.
Sin darme cuenta he recogido toda la cocina y mientras cierro la luz una palabra parpadea bajo mi piel, abrazo, a una sola cosa aspiro, abrazo,...pero estas tan lejos...
martes, abril 06, 2004
La turbación ciega las palabras y me impide hacer camino. Siento que un día miraré hacia atrás y me lamentaré. No se como, no se cuando, pero será tarde. Tengo las respuestas que me faltaban, la verdad es que nunca las perdí, y no se que hacer con ellas, me cercan, me persiguen, me golpean, pero no las grito, sino que las guardo bajo mi piel, esperando no se qué, no sé cuando, pero lo único que sé es que será tarde.


