ANDANZAS DE UN CABALLERO DEL SIGLO XXI
miércoles, junio 30, 2004
Los niños corren detrás de una pelota, menos uno, que está quieto, inmóvil frente a una jardinera, pero no la mira, sino a una mariposa y es que hace un rato que la persigue con la mirada, adelanta lentamente sus manos y da un zarpazo seco al aire sin tan siquiera rozarla, la vuelve a seguir con la mirada hasta que la pierde detrás un banco, banco en el que está sentado un hombre joven hablando por teléfono utilizando palabras viejas y voz cansada. Al otro extremo del auricular, a un centenar de kilómetros, una chica sentada en una terraza, de ojos brillantes y corazón inquieto, se distrae de la conversación mirando una pequeña mariposa blanca, que con vuelo distraído se ha posado frente a ella, en el suelo.
Y así fue como ella le colgó el teléfono, sin despedirse si quiera, porque no había conversación, solo monólogo y ella ahora, tenia una mariposa a la que perseguir, aunque solo fuera con la mirada.
martes, junio 29, 2004
No ha sucedido nada.
Hemos perdido una mañana porque ÉL quería ganar en algo.
He perdido un tiempo que no podré recuperar, se esfumó para siempre.
He perdido muchos, pero este me duele.
Si hubiera esperado en la cola del supermercado, no me hubiera importado.
Si hubiera esperado en la entrada de un teatro, no me hubiera importado.
Si hubiera esperado en la consulta de un médico, no me hubiera importado.
Pero ÉL me ha robado algo que no podré recuperar jamás.
Y me ha robado porque soy bueno, porque somos buena gente, aunque suene pedante, pero ha sido así (no quiero que nadie me crea, no penséis que lo digo para que se me dé razón alguna, pero creo, que tal vez, pueda ayudar a alguien, a prevenirlo de ciertas personas y que no se dejen tentar por el demonio). Si hubiéramos sido de su misma especie, no se hubiera atrevido a hacer nada. Tal vez no serlo, es lo único que me consuela, aunque pierda un día, aunque pierda mil.
lunes, junio 28, 2004
Mañana Juicio de Faltas.
Primera sorpresa: la maquinaria de la justicia es más rápida de lo que pensaba.
Segunda sorpresa: Según la denuncia ÉL nos acusa de haberle llamado fascista (juajuajuajua)
Tercera sorpresa: quien estaba en el asiento posterior del coche no era su mujer, sino su hermana. Al saberlo he sentido un gran alivio.
Cuarta sorpresa: es médico, conclusión: no todos los médicos son buenas personas.
ÉL se creía estar por encima de la vulgar raza humana, quien sabe si creía ser el mismo DIOS.
Mañana desenlace final.
jueves, junio 24, 2004
Primero-primera: las espigas rompen la quietud del lienzo y nubes medio pinceladas cubren sus cabezas. Habitación desnuda, pinceles a remojo. Al sol le queda un suspiro para estar sobre el horizonte. Apaga la luz. Cierra la puerta.
Escaleras: las notas de un piano se deslizan por el hueco del ascensor y el traga luz pesadamente deja de arrojar claridad. Ya en la calle, pies que esquivan otros pies. Cierra la puerta.
Calle: mirada perdida, manos en los bolsillos y cara de cartón. Camina bordeando la presencia de su vecino, gente de mal que no malgasta saliva ni gesto alguno. Llega hasta el coche. Se olvida de que un día lo viste llorar. Cierra la puerta.
Coche: Guitarra y Vos* rellena el hueco del silencio. Luces que se le abalanzan a medida que atraviesa la ciudad. Desbandada de metal donde las ruedas escupen distancias. Se aleja. Huye. Se siente tan lejos de él mismo, que ya no está, ya no existe. La oscuridad, la nada, desde que tú no le sueñas.
* si queréis escuchar un trozo id a: discografia/eco/mp3/guitarra y vos
miércoles, junio 23, 2004
Mi estado natural es ser piedra.
Un canto rodado, oscuro y plano, uno de tantos que las olas escupen.
Mi rostro suave contrasta con mis semejantes, todos ariscos y rugosos.
Ardo bajo un sol de justicia mirándote. Tan solo estando.
Me has recogido sin mirar apenas como soy, me sostienes sobre la palma de la mano, y me lanzas sobre la mar, deseando tan solo que te salude tres veces antes de sumergirme.
No lo hago, y me hundo.
No volveré a sentir el aire, el sol, tu piel. Hoy no, pero tal vez, algún día, la mar me deje de nuevo sobre la orilla rizada de tu vello.
lunes, junio 21, 2004
Hoy José Hierro me ha preguntado.
Sentado en mi trono, sus preguntas me han martilleado la cien.
Hoy
sentado
he recordado, tal vez, el porqué escribo...
(no puedo evitarlo, os adjunto algunos de sus versos).
“¿No habéis querido volver
a lo que no habéis perdido?
¿No habéis cerrado los ojos
fugándoos del instante,
pensando que está marchito?
¿No habéis medido la sombra
en el corazón?, los gritos
que a vuestro alrededor suenan
¿No los habéis arrojado
al olvido?
....
¿No habéis pensado: ya todo
está lejos y caído,
días y días y noches
pasaron sobre nosotros
hiriéndonos con su filo?
¿No habéis tornado enseguida?
¿No habéis tocado el prodigio?
¿No habéis cantado al saber
que el instante era presente,
que nada estaba perdido?”
jueves, junio 17, 2004
Ayer, un amigo me pidió que le enviara una correo de prueba, y así lo hice, escribí lo primero que se me ocurrió, sin pensar, para rellenar el blanco de la pantalla, y lo envié sin fijarme en las tonterías que había escrito.
Hasta aquí, nada raro.
Esta mañana me ha llamado para preguntarme si me pasaba alguna cosa, y yo con cara de bobo le contesto que -nada, ¿pero porqué me lo preguntas?-. Me dice que por el correo que le envié. Mi cara era un poema, no comprendía nada, hasta que busqué el correo de prueba que le había enviado, al final todo ha acabado en unas risas, pero me pregunto, ¿en qué o en quien estaría yo pensando?
“hola, nada sé pero nada importa y no tengo nada que esconder,
pero que sepas que no tengo nada que temer, ni a ti, ni a nadie.”
martes, junio 15, 2004
---------------------hijos----
Pequeñas semillas que brotaron
protegidas bajo tu mirada.
Ahora mismo trepan hacia el cielo,
con tallo firme y corazón inquieto,
porque has sido tu,
tierra en la que han echado sus raíces.
sábado, junio 12, 2004
Hoy he conocido a nuestro amo y señor.
No tengo dudas, era ÉL porque estaba por encima de las demás criaturas de la tierra.
Aunque, bueno, también cabría la posibilidad que fuera el mayor prepotente, incívico, chulo e imbécil del mundo, pero eso seria mucha casualidad.
Nunca, nunca, había conocido un personaje igual, con su Gran Cherokee, su andar arrogante, con respuestas de superioridad y mirada de desprecio.
Y mientras mis amigos y yo, intentábamos contener a otro amigo para que no le reventara la cara, yo no pensaba en ÉL. Me ha dado por pensar en su mujer que estaba en el asiento posterior del coche, y me ha dado una pena infinita. Me preguntaba como alguien podía estar casada y vivir con semejante esperpento humano.
Por primera vez tendré que ir a un juzgado, un día de estos, por algo que no entiendo, por nada, pues nada sucedió, sólo porque ÉL quiere, y seguramente ÉL no irá.
Pero eso no me preocupa, será sólo una pérdida de tiempo.
Pero lo que si me preocupa, es que he conocido a mi amo y señor,
o eso creía ÉL.
viernes, junio 11, 2004
Con la yema de tus dedos has tocado el agua, y tu rostro ha temblado. Te has ido río abajo, pasillo de sombras entre olmos, lecho sosegado que distorsiona en areolas infinitas tu semblante hasta desembocar entre las manos de un pobre campesino, hombre humilde que sacia la sed a orillas de tu mirada, reducto final de tus sueños.
jueves, junio 10, 2004
Sin haber a travesado en gran azul, por primera vez he caminado por Caracas, y no ha sido con imágenes, sino con palabras.
Y es que las palabras, las palabras nos hacen viajar. Me acuerdo, por ejemplo, cuando estuve en África, hacía una calor espantoso y un olor especial, olor de viejo continente.
lunes, junio 07, 2004
Caminé por la playa, no me apetecía correr más, el rumor de las olas me serenaba y la húmeda orilla lentificaba mis pisadas. Las gaviotas ganduleaban sobre la caliente arena cuando detrás de un montículo me encontré con una chica desnuda, no me hizo el menor caso, yo tampoco, estoy acostumbrado pues en esta zona suelen practicar mucho el nudismo.
Ni la miré, pero me sentí turbado. Era hermosa, creo, no quise fijarme, no quise profanar su nudismo. Me sentí incómodo. Pensé en lo que ella pensaría de mi. Y me puse a correr de nuevo, no quería que me tomara por un mirón. Pasé por su lado sin apartar los ojos del horizonte, no quería mirarla. Solo quería sentir el mar, y que ella sintiera el sol, nada más, los dos compartiendo un espacio.
Tal vez ella pensó: - si me mira, no me importa-.
Tal vez yo pensé: - si me mira, le pido perdón-.
Cuando me sentí lejos de su cuerpo, piel morena, caminé de nuevo entre los cantos multicolores que la mar bañaba y que a la vez, mis pisadas borraba.
viernes, junio 04, 2004
Morirá en breve.
Nacer el más débil en el seno de una familia representa tener que luchar desde el primer momento.
El espacio es limitado, y sus hermanos no presienten que pronto sucederá lo irremediable, ni sus padres. Solo él y yo.
Cada vez tiene menos fuerza, sus ojos se mantienen la mayor parte del tiempo cerrados y no puedo hacer nada.
Presiento su lucha, segundo a segundo, quiere imponerse a las circunstancias pero temo que no lo consiga.
Se le ve la piel, mientras que sus hermanos son todo plumas.
Pero sigue batallando entre respiraciones entrecortadas.
Tengo dos canarios que han tenido cuatro polluelos, pero puede que antes del fin del día, solo sean tres.
Y no puedo hacer nada, solo esperar.
jueves, junio 03, 2004
Mientras tus palabras penetraban a través de todos mis poros, algo cambió en la percepción de las cosas, no era nuevo, nada lo era, tal vez esa era la causa, las verdades herían como puñales atravesando la fina piel. El silencio se interpuso entre nuestros cuerpos y se instaló durante largos minutos en que el pensamiento de cada uno iba por sendas opuestas.
El polvo levantado por mis pasos ha ennegrecido la inercia de mis movimientos.
¿sabias que el ruiseñor puede emitir hasta 18 notas distintas en su canto?
Sí, las entona, como yo entono el mea culpa.
Un hombre pegado al cristal observa como el rojo de un vestido pasa frente a él sin tan siquiera percibirlo, al momento, el negro de unos zapatos andan sobre un camino ya andado y de igual manera, ignora al hombre estúpido que sigue en un cristal, pegado, hasta que el verde de unos ojos, desfila ante él sin rozarle ni con un gesto de indiferencia. Vencido se vuelve sobre sus pasos hasta llegar a su vulgar mesa, se sienta en su mediocre silla, y sigue con su insípida vida...
...hasta que por fin sonó el despertador.


