ANDANZAS DE UN CABALLERO DEL SIGLO XXI
miércoles, noviembre 24, 2004

Dibujo el contorno de mis deseos
traspasando los límites de la forma.
Caracola que se expande desde un punto
como si fueran besos sobre tu vientre desnudo,
labios bordeando tu ombligo
en círculos cada vez más alejados,
espiral que se aparta de tu centro
y se acerca a tu concavidad,
oscura, mágica y húmeda.

martes, noviembre 23, 2004
Miró su rostro reflejado en el fondo de la copa.
Muerte silenciosa, abismo de los cobardes.
La orla coronaba la habitación, rostros juveniles de antaño que le miraban con desprecio, como su sombra, que ni se dignaba a tocar sus pies descalzos no fuera que infectaran a la maldita y se mantenía a prudencial distancia.
El resto de las paredes estaban salpicadas por un blanco enfermizo excepto en la parte de los estantes para los libros. Recodo de bellos recuerdos, de batallas en alta mar con blanca ballena, de mundos felices, de lobos esteparios y una larga retahíla de amarillentas encuadernaciones. Por la abierta ventana entraba en estriados rayos la última luz del día y manchaba la cada vez más, recién llegada oscuridad. El silencio azotaba sus sentidos y los ahogaba en ginebra barata y es que no podía dejar de pensar.
Se decía una y otra vez: Con lo felices que son la mayoría viendo telebasura,¿ no podría ser como ellos y dejarme abducir por el imbécil de turno?, ¿tragarme todo lo que digan sin digerirlo?, ¿no podría ver como mueren, maltratan, asesinan a seres humanos sin que se me revuelva el estómago?, ¿no podría creer en la iglesia y sus mentiras como tantos desdichados?.....
Pero no, había cosas que no soportaba, había cosas que no podía aguantar y se venía a este rincón a pensar, a pensar en él, a pensar en ella.
(ejercicio imaginado de mala leche, téngase en cuenta que los decorados para esta escena fueron sustraídos de una película de serie B que jamás llegó a estrenarse en nuestra pantallas)
viernes, noviembre 12, 2004

poeta borracho de soledad arranca notas del desvencijado piano ...sol-re-mi-re-do-si-la-sol ..., mientras recita en susurros:
si besarte fuera pecado,
pecaría
y en el infierno ardería.
es tarde, las princesas duermen, los borrachos cantan, el dueño ha medio bajado la persiana del bar, el humo de los últimos cigarrillos ha creado una espesa niebla que se podría cortar con un cuchillo, se empiezan a apagar las luces, la gente se marcha, el frío les azota el rostro, hunden sus miradas, arrastran sus pies, se alejan, se van, se esfuman, como la niebla, como el humo de cualquier bar.

martes, noviembre 09, 2004

Con su lengua, el mar jugó a besar tus pies
con sus dedos, el viento desenredó tu sueño
mientras yo, deseaba ser mar, ser viento.
Pero el aire frío, seco, se volvió ante mi
y agrietó mis labios, secó mi garganta
enmudecí al ver tus pasos perderse en el olvido.
Sólo soy yo, hombre, y ando torpe sobre la arena
hundido por el peso que sostiene mi alma
por pecar en vano contra nadie.

sábado, noviembre 06, 2004
estoy atrapado en un cuerpo
malditamadrequeloparió,
quiero arrancar la piel y salir de mi
estoy harto
jirones de carne y huesos, quien coño puso barreras
quiero poder gritar hasta lo imposible
quiero traspasar las fronteras que me impusieron (y sin referéndum)
quiero, quiero, quiero
ser viento, marea, palabra
escapar, huir de mi
y ser en ti.
viernes, noviembre 05, 2004
Era un camino que se perdía entre el bosque, los árboles devoraban la luz y tan solo unos pocos rayos goteaban de sus copas hasta caer al suelo. La humedad se evaporaba haciendo juegos malabares con el albor, sombras chinescas que danzaban elevándose unos pocos metros antes de desaparecer en el aire. Mis pasos salpicaban los charcos mientras el día se despertaba. Mi respiración entrecortada por mi carrera contra el tiempo, resonaba por los recodos de la montaña.
Me detuve ante él, cortantes contornos que desafiaban el entorno. Rojo su fruto que me dañó la mirada. Ante él, silencioso, acaricié sus hojas húmedas por el rocío y perdí la noción del tiempo, hasta que el sudor enfrió mi cuerpo y di media vuelta, volví tras mis pasos y te dejé allí, solo, de nuevo, a ti y a mi, Acebo.
jueves, noviembre 04, 2004
Fragmentos distorsionados II e inesperados
...
pero esa es la escena de una película,
y desde que la vio
desde entonces
desea
algún día
quizás
si le dejas
pueda
tal vez
pintarte

los dedos
de los pies.



