ANDANZAS DE UN CABALLERO DEL SIGLO XXI
jueves, enero 27, 2005
 
Ella desconocía, ella no sabía que él velaba cada segundo de su existencia, agazapado esperaba que le lanzara una mirada de asentimiento para acercarse lentamente, encaramarse por su espalda para besar su cuello y peinarla con los labios.

El conocía, él sabía del embrujo en el que se hallaba su enamorada por eso con sus labios mordió su espalda, su hombro, su cuello mientras sus manos subían por su vientre hasta llegar a sus pechos que los retuvo para llenar cada espacio de sus dedos retorciendo sus pezones.

Ella conocía, ella sabía que las circunstancias habían tejido una maraña de turbios pensamientos y que los pocos recuerdos no eran suficientes para sustentar tantos sueños. Pero sentía como su sexo palpitaba y humedecida se dejó llevar y dominada cerró los ojos.

El conocía, él sabía que la definición de muerte era poseer muchos recuerdos y ningún sueño. Por eso la retuvo entre sus brazos, bebió de sus labios y soñó que todo había sucedido tal como les he contado.

lunes, enero 24, 2005
 
- ¿Tienes los pies fríos? - preguntó el hombre a la mujer. El silencio se apoderó de ambos y jugó entre dos cuerpos en la distancia.
- ¿no sientes los pies? – dijo de nuevo al no recibir respuesta alguna.
- si, si – contestó aturdida – llevo calcetines y unas botas.- ¿porqué me lo preguntas?-
- sólo quería saberlo, necesitaba saberlo.-
- ¿porqué lo necesitas?-
- porque estoy derramando mis palabras por tus senos y siento como sílabas descolgadas de tu pezón caen sobre tus pies y se hielan al contacto con tu piel. – respondió mientras colgaba el auricular sin esperar ya nunca más, respuesta alguna.

miércoles, enero 19, 2005
 
Podría contar como mi gato juega con los ratones, los marea, les marca la dirección de huida con limpios zarpazos hasta que se harta, pero el caso es que no tengo gato.

Podría explicarles que mis nuevos vecinos tienen una cama de hierro, supongo, porque la verdad es que aún no la he visto. Sólo oigo barrotes golpeando la pared, ciertas noches, durante un determinado tiempo, sonido rítmico, continuo, hasta que cesa de golpe. Y yo sonrío.

Podría explicarles que llevo muchos días sin escribir por falta de tiempo, y es cierto, pero pienso ponerle remedio. He cogido al tiempo por los huevos mientras bañaba su rostro con mi aliento y mirándole fijamente a sus ojos le he dicho: - una birra, por un post – como veis ha aceptado mi oferta.


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